sábado, 25 de agosto de 2018

QUE BUEN “PAQUETAZO”, NICOLÁS

Por: Jesús Parra
Profesor universitario
No tuviste mejor fórmula, Nicolás, que darle con la misma medicina a quienes desde siempre han venido oponiéndose a las políticas dirigidas en pro de la construcción de un país distinto, próspero, con garantía de mejores condiciones, orientadas a posicionarse y materializarse en un mejor vivir viviendo.
Esos (me refiero a los opositores), que siempre han estado, desde un liderazgo oportunista y vacuo de propuestas, promoviendo discrepancias, que sólo pueden producir y proferir divisiones y estados clasistas; donde ellos y ellas sean los únicos privilegiados. Esos, que han venido inoculando por doquier el pensamiento hegemónico e imperialista no pueden hoy día, soportar ni mucho menos aceptar, que puedan darse, a pesar de sus prácticas destructivas, medidas capaces de contrarrestar su amenaza permanente, y poder voltear la “tortilla”, en el panorama actual venezolano y, especialmente, en lo atinente a la materia económica.
Porque, aunque ustedes no lo deseen (me refiero a esos), parece ventilarse, de buena forma, que nuestro destino empieza a dominar la propela en razón de la conducción del país. De eso, estoy casi que seguro. Por todo aquello que puede visualizarse, desde el mismo momento de la implementación de la reconversión monetaria, cuando los ciudadanos comunes, que representan el grueso del pueblo soberano, sólo atinaba a preguntarse, para empezar a esclarecer el dilema, cómo iba a ser el asunto del nuevo cono monetario, su repercusión en la economía y los precios de mercado.
Esta inicial respuesta y el accionar del pueblo, confirma que su mayor deseo es vivir en paz y darle continuidad a los procesos naturales que se propician desde el propio tejido social, lo que a su vez, se convierte en prueba de reconocimiento y testimonio a la vez, de que ha llegado la hora de retomar la confianza y de empezar a entender que nuestro bienestar social parte de nuestro compromiso y credibilidad en los asuntos del Estado revolucionario, como una ecuación permanente de vida.
Les digo que no lo lograron (me refiero a ellos de nuevo) encender las calles con violencia, sumar a la desobediencia civil, propiciar saqueos, incertidumbre y terror en la sociedad en general, entre otros eventos; muy por el contrario, éstas (las calles) se encontraban nutridas de transeúntes que buscaban realizar sus primeras compras a través de las transacciones bancarias suscritas a la nueva figura monetaria.
De nuevo, les digo que fallaron en su intento de reproducir su esquema desestabilizador y de afrenta política equívoca; ya que este “paquetazo”, como ustedes lo han definido, es producto de incesantes días de estudio y planificación estratégica política y económica, como respuesta y tributo a las demandas de la sociedad venezolana.
No es un “paquetazo” como el que ustedes quisieron ejecutar en 1989, cuando el otrora presidente de la República, Carlos Andrés Pérez. Unas medidas, aquellas, ajustadas a lo económico sin desarrollo social, sin participación ciudadana, provocando desigualdad social, violencia, con liberación de precios de la cesta básica, aumento del transporte público en un 30%, aumento de la gasolina en un 100%, además de incrementar los Servicios Públicos (teléfono, agua potable, electricidad y gas doméstico)
Todo esto evidencia como presencia de síntomas, que el gobierno nacional, en conjunto con los gobiernos regionales, locales y el poder popular comunitario organizado, está empezando a tejer relaciones mancomunadas en procura de devolverle al pueblo venezolano, lo que siempre ha de ser suyo, su cualidad de ser soberano.
Por todo esto, y a pesar de que el “parto” de estas medidas representa la Gran Revolución Económica que apenas acontece, hay que seguir acompañando los procesos, activando, motorizando, ajustando como un solo cuerpo, la defensa y cabal ejecución de lo planteado, para que en un presente próximo podamos dar cuenta, a lo interno y a lo externo, de los grandes adelantos alcanzados.

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